NUEVO ÁRBOL GENEALÓGICO 3 – MECAFILIA, ¿Y POR QUÉ NO? 2

Después de que desapareciera la chica de mis sueños, dormí como un lirón. No sabría decir cuantas horas, pero sí sé que soñé. Y esos sueños no fueron dulces, esos sueños inauguraron un nuevo género en el universo onírico, una categoría que iba mucho más allá de la dulzura: sueños “miel con azúcar”. Todas con mis hijos -los animales- como acompañantes de lujo. Opíparas cenas de nochebuena en la selva, reencuentros llenos de emotividad en “Sorpresa, Sorpresa” (Yo abrazando a un pingüino emperador con 10 millones de espectadores y un 47% de share) e incluso heroicidades de alto copete, como hacer volar a un lenguado o enseñar a bucear a una cucaracha. Me desperté pleno, fuerte como un roble, pero no me desperté solo. Había algo en mi cama, no sabía qué, porque estaba tapado, pero era un bulto bajo la sábana y ésta se levantaba levemente con su respiración. Levanté la sábana ligeramente y menos mal, ahí estaba la cabeza de mi perrito Farlopa. A veces se subía a dormir conmigo, detectaba cuando estaba en fase R.E.M. y se hacía un hueco en la cama con la seguridad de que no me iba a enterar y por ende, no le iba a poder echar la peta. Me levanté sin decirle nada e hice lo que hago siempre al levantarme, mi pequeño ritual mañanero. Primero mear y segundo ducharme. Me llamó la atención en la ducha el hecho de que mi vello corporal se había multiplicado considerablemente desde la última vez que me duché. No me preocupé demasiado, lo achaqué a que me acababa de estrenar en el mundo del metisaca y quizá esa era la reacción hormonal natural de mi cuerpo, igual ya era un hombre. Mientras me estaba secando, me miré al espejo (como el narciso feo que soy) para conseguir mi mejor versión. HOSTIA PUTA. ¿QUÉ COJONES ME PASA? ¡ESTOY ANCIANO! A ver, tampoco es que estuviera anciano, pero me habían caído un montón de años encima, de sopetón y al ser yo un púber de 16 primaveras, me acojonó sobremanera verme tan ajado. Ahora entendía lo del pelo a mansalva. No sabía qué hacer, me volví a la habitación corriendo, si mi familia me veía así podría infartarles de muerte o lo que es peor, decepcionarles. Me metí de nuevo en la cama, confundidísimo, pretendiendo ilusamente volver a dormirme para volver a despertarme con 16 años. Farlopa seguía ahí, le acaricié la cabecita para relajarme (acariciar a un perro es orfidal gratis) y después baje la mano para acariciar su ¡COÑO! ¿DÓNDE COÑO ESTÁ EL CUERPO DE MI PERRO? ¡SÓLO ESTÁ SU CABEZA! Era como la cabeza de caballo de “El Padrino”, pero en perro y en mucho peor, ¡porque estaba vivo! Respiraba y me miraba. Y por si esto fuera poco, empezó a hablarme:

FARLOPA’S HEAD: ¿Qué pasa papa? ¿A qué viene este alboroto?
YO: Farla, ¿qué está pasando aquí? ¿Dónde está tu cuerpo? ¿Por qué estoy tan mayor? AHHHH.
FARLOPA’S HEAD: A ver, relájate, eso lo primero, que en ese estado no vas a ser capaz de solucionar esta situación.
YO: Ah, ¿que además la tengo que solucionar yo?
FARLOPA’S HEAD: Mira, no me voy a andar con paños calientes. Todo esto se decidió ayer en la primera asamblea de los hijos de Óscar. Primero se decidió que debíamos darte un buen susto con lo de mi cabeza, para predisponerte emocionalmente para lo que vino después. No te preocupes, porque yo estoy bien, esto es una mera ilusión creada por uno de los vocales de la asamblea, que además es druida, el berberecho Regino.
YO: Bueno, pues me habéis traumatizado de por vida, enhorabuena. Y lo de mi vejez?
FARLOPA’S HEAD: Pues la asamblea ha decidido castigarte de esta manera, por tenernos desatendidos durante tantos años, por ser tan mal padre.
YO: ¡Pero si no lo sabía!
FARLOPA’S HEAD: Bueno, eso no es lo que cree la asamblea, creemos que has tenido señales más que suficientes durante toda tu vida para darte cuenta, pero que las has obviado conscientemente para no afrontar la enorme responsabilidad que se te venía encima.
YO: ¡Vale! ¡Lo reconozco! ¡Pero no me podéis hacer perder 13 años de mi vida por eso! Algo me olía, pero ¿cómo podía estar seguro?
FARLOPA’S HEAD: Eso ya no es importante. Lo que importa ahora es que tienes 30 años, los cumpliste ayer. Por cierto, ¿sabes como los celebraste? Practicando la fornicación con un despertador.
YO: Eso es mentira cochina, yo ayer estaba con Ana en 1995, ¡me la proporcionasteis vosotros!
FARLOPA’S HEAD: Sí, pero ahora estás aquí, en 2008. Y lo que hiciste ayer, también lo estás haciendo ahora. Y lo que vas a hacer el 3 de marzo de 2020, también. Vives todos los días de tu vida a la vez, como todo el mundo, pero no lo sabes, como todo el mundo, porque no lo puedes concebir y perderías la cabeza.
YO: Pues no sé que es peor, si perder la cabeza o el cuerpo.
FARLOPA’S HEAD: Touché. El caso es que tu situación es reversible, tienes una misión que cumplir. Si la cumples con éxito, volverás a tener 16 años, no recordarás nada de lo que ha sucedido, solo tendrás la absoluta certeza de que somos tus hijos, no sabrás por qué, pero sabrás que es así. Sí no la cumples te quedas con 30 años y con toda esta información tan cabrona que acabo de depositar en tu cerebro.
YO: JODEEER. ¿Y cuál es la puta misión?
FARLOPA’S HEAD: Mira, tú no sabes quién es nuestra madre, pero nosotros sí. Tienes qué averiguarlo en un plazo de 24 horas. Tienes tres intentos y sólo tienes una pista: Está en esta casa. Di tu decisión en voz alta y una voz ubicua te responderá. Adiós.

Y la cabeza de mi perro desapareció sin más. ¡Puto berberecho! ¡Brujo de mierda! ¿Dónde está la inquisición cuando se la necesita? Bueno, tenía que ponerme manos a la obra cuanto antes, sólo tenía 24 putas horas. ¿La madre estaba en mi casa? Yo sólo vivía con mi padre y mi abuela. ¿Qué clase de aberración proponían esas bestias? Era dantesco, sin duda, pero no me quedaba otra alternativa, debía investigar a mi propia familia. Era complicado porque no podía dejar que vieran mi aspecto de 30 años, era gente que no sabía utilizar un mando a distancia, no podía explicarles esto bajo ningún concepto. Busqué entre mis cientos de caretas y decidí que la más apropiada para la tarea que me aguardaba, era sin duda la de Chimo Bayo.

Me la encasqueté, me puse su visionario traje y me aproximé al primer objeto de mi investigación: Mi afable a la par que agreste padre, que estaba en el salón viendo “Socios y Sabuesos” por tercera vez en la semana. Era martes.
YO: PAPÁ, ¡JU JA! (Típica onomatopeya chimobayística)
PAPA: Vaya susto que mas dado, tontoloscojones. Anda, quítate esa mierda que llevas en la cara, adefesio.
YO: Papa, a ti te han encantado los animales de toda la vida de Dios, ¿no? Para ti el mundo animal no tiene pegas porque es genial.
PAPA: Hombreee, ya sabes tú que tu padre es un gran amante de los animales.
YO: Ajá… ¿Harías cualquier cosa por ellos? ¿O igual que dices que esta sí, esta no la harías?
PAPÁ: ¿Por qué? ¿Le ha pasado algo al Farlopa? Hace rato que no le veo.
YO: Tranquilo, está echando una cabezadita… papá, ¿tú le has sido infiel a mamá?
PAPÁ: Pero qué dices niño, ¿estás chalao? Te pego un palo que te eslomo. Yo a tu santa madre la he respetado toda la vida… y más ahora que me falta la pobrecita mía…

Y mi padre se puso a llorar y yo me sentí como una puta mierda, pero ¿qué podía hacer? Al menos había descartado que mi padre fuera la madre de mis hijos, algo por otra parte, inconcebible, en el amplio sentido de la palabra. Mi abuela tenía por esa época 85 años, con lo que haber concebido con ella también era una quimera. Tenía la ventaja de que estaba un poco gagá y cuando me ponía caretas no era capaz de reconocerme. Estaba en la cocina haciendo una de sus memorables cocidos y gritando, como siempre.

YO: Muy bien ese cocido, así me gusta a mí, así me gusta a mí.
ABUELA: AY MADRE, UN MARCIANO. ¡AURELIO! HA VENIDO UN MARCIANO, ¡MÁTALO!
YO: Señora, deje en paz a su yerno que está viendo una película. He venido en son de paz. Vengo del planeta Levante y estamos investigando unos sucesos paraanormales que han acaecido recientemente.
ABUELA: A MÍ DÉJEME DE ROLLOS QUE ESTOY HACIENDO EL COCIDO, QUE BASTANTES PROBLEMAS TENGO YA EN LA VIDA.
YO: ¿Usted ha sido madre recientemente señora?
ABUELA: UHHH, ¿MADRE DICE? 85 AÑOS TENGO HIJO DE MI VIDA, 86 LOS QUE HAGA, AUNQUE NO LOS REPRESENTE, YO YA HE PARIDO TODO LO QUE TENÍA QUE PARIR, 12 HIJOS NA MENOS.
YO: Pero estoy hablando de animales, señora. Y de su nieto.
ABUELA: ESE SÍ QUE ES UN ANIMAL, QUE SON LAS DOS DE LA TARDE Y TODAVÍA NO SE HA LEVANTAO. ¡AURELIOOO! ¡DESPIERTA AL NIÑO QUE YA ES HORA! ¿QUIERES COCIDO, HIJO? ¿COMÉIS COCIDO LOS MARCIANOS?

No supe que responder a eso y me fui a mi habitación a pensar. Entre mi padre y mi abuela, tenía que elegir a uno, por muy descabellado que fuera y dije en alto:

YO: La madre de los animales es: Mi padre
VOZ UBICUA: Incorrecto. Sólo te quedan dos intentos.
YO: Entonces es mi abuela?
VOZ UBICUA: Es esa tu segunda respuesta?
YO: No, no. Espera que piense…
VOZ UBICUA: Está bien, te facilitaremos una segunda pista. No es una persona.
YO: Vaya, cuánta generosidad, eso sólo descarta a mi abuela porque mis hermanos no están en casa… Cría cuervos…

Los animales tampoco podían ser, porque sólo teníamos a Farlopa y su cabeza había desaparecido. No teníamos plantas, con lo que ya sólo quedaban objetos. Qué locura, había cientos de objetos en la casa, como podía concebir a animales con objetos, ¿qué tomadura de pelo era esa? Así a lo tonto había consumido ya 6 horas, el reloj iba en mi contra. El único objeto con el que yo recordaba haber tenido relaciones sexuales era a la almohada. Pero no podía ser esa almohada, la cambié hacía unos meses y hacía años que ya sólo utilizaba mi mano. También alguna vez había eyaculado por error sobre un póster de Marilyn Monroe que utilizaba para estimularme visualmente. Preñar a un póster, qué movidote… ¡Ah, coño! Farlopa había dicho que ahora al cumplir los 30, había estado copulando con mi despertador. Y me había soltado no sé que rollo de que estábamos en todos los momentos a la vez, así que igual había concebido ayer a todos, o ya había concebido algunos entre los 16 o los 30, o después. Me cago en la puta, ¿estoy de tripi o qué pasa aquí? Pasaba de comerme más la olla, ya está:
YO: La madre de los animales es: Mi despertador.
VOZ UBICUA: Incorrecto. Sólo te queda un intento.
YO: JODEEER. ¿Y no hay más pistas?
VOZ UBICUA: Sí venga, la última. Es un objeto con el que, de una u otra manera, interactúas todos los días.
YO: Me tenéis hasta la polla.

Doce horas habían pasado. Doce horas me quedaban. Un objeto que uso a diario, tócate los cojones con la pista. Cienes y cienes de cosas: cama, cepillo de dientes, gafas, lubricante anal, etc… Eran innumerables, era imposible. El miedo finalmente me venció y la tensión me descompuso. Literalmente, porque sentí los retortijones más terribles de mi vida. Fui corriendo al váter y allí me quedé durante horas, defecando las pocas esperanzas que me quedaban. Más de 13 años de mi vida se iban por el sumidero. Nunca iba ser un veinteañero, en esa situación no era factible razonar una tercera respuesta exitosa, con lo que mi única posibilidad era que estos hijos de puta me estuvieran gastando la broma más pesada de todos los tiempos. Con toda esa conmoción e indisposición, me asaltó una duda absurda: ¿Dónde iba toda esa caca? ¿Y el orín, el vomito, la saliva, el esperma, dónde acababan? Supuestamente viajaban por las tuberías y acababan en una planta de tratamiento de aguas residuales. Pero ¿y si no era así? ¿Y si nos estaban engañando y acababan en otro lugar?. ¿O se convertían en otra cosa? Como por ejemplo, en animales. Quizá solamente mis desechos, no los de todos sino sólo mis desechos, se convertían por arte de biribirloque en mis hijos, todos los animales del mundo, lo que convertía al váter en su madre. Yo depositaba cada semilla y el váter gestaba a cada vástago. Pero ¿qué clase de idea chiflada era esa? Probablemente tuviera fiebre, una fiebre conspiranoica. Pero ya no tenía nada que perder y con este último pensamiento, la voz ubicua hizo acto de presencia por primera vez. Era una rata apestosa vestida de lagarterana. Muy cuerdo todo.

RATA: Las 24 horas han tocado a su fin. Debes darme tu última respuesta, pero antes tira de la cadena y echa ambientador, que menudo pestazo hay aquí.
YO: ¿Y eso me lo dice una rata de cloaca como tú?
RATA: Bueno, mejor dejémonos de opiniones subjetivas y centrémonos en el asunto que nos concierne.
YO: Muy bien. Pues la madre de todos los animales es: este váter sobre el que me hallo.
RATA: ¡Cooooorrecto!
YO: ¿QUÉ? DON’T FUCK ME! AHHHH.

Y me levanté y di unos saltos tremendísimos. ¡Estaba salvado! Qué fuerte que hubiera tenido esa revelación. Al fin y al cabo, no era tan imbécil como creía. Y entonces, allí en el cuarto de baño se presentaron todos los animales del mundo.
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Todos cabían, todos habían venido a querer a su papá. Me dijeron entre bromas que por favor me limpiara el culo y después de hacerlo me llevaron en volandas a la cama, donde me dejaron acurrucado. Ya no me dolía la tripita, ya era un adolescente otra vez, ya me podía dormir tranquilo.

NUEVO ÁRBOL GENEALÓGICO II (Caramelo envenenado)

Esa noche de 1995 había sido una noche pesadillesca donde las haya, con infinidad de animalitos acuciándome para que me hiciera cargo de ellos. Demasiada responsabilidad para un conato de ser humano, alguien que ni tan siquiera sabía (ni sabe) atarse los cordones como es debido. Pero abrí los ojos y allí estaba Ella.

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Las primeras tetas que vi (sin contar las de mi madre) fueron las suyas. Calculo que sería sobre el 82 y yo estaba plantado delante de la tele, supongo que por accidente, viendo una película llamada “Las Adolescentes”. Recuerdo perfectamente su aparición estelar, su larga melena morena, sus gafas de abuela, su piel blanca y sus pezones rosados coronando sus pequeñas tetas. Creo que fue mi primera erección, al menos la primera que recuerdo, y mis hermanos (mucho mayores que yo) se dieron cuenta y se mofaron, obligándome a huir a mi habitación. Sencillamente, no sabía qué hacer con lo que había crecido entre mis piernas. A lo largo de todos esos años, entre el 82 y el 95, no había vuelto a tener acceso a esa película, pero la imagen de esa chica era algo que pululaba por mi mente sin hacer ruido, algo que aparecía fugazmente ante cualquier estímulo que despertara el recuerdo. Así que, de vuelta al 95, allí estaba Ella. Y no era su versión envejecida, veinte años mayor que en la película, sino la misma jovencita apetecible que se alojaba en mi memoria.

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Por ahora estaba vestida, de pie enfrente de mi cama, mirándome con la actitud inocente de su personaje. Me levanté como un resorte y Ella dijo:

CHICA: No te vayas…

YO: ¿Irme? Jajaja… No, en serio, ¿cómo te llamas?

CHICA: ¿Yo? ¿Mi personaje? ¿O quién soy para ti?

YO: En mi cabeza te llamas “Primera erección”, estaría feo llamarte así, ¿no?

CHICA: Jajaja, ¡qué gracioso! Si buscas un poco más en tu memoria seguro que me encuentras.

Pensé durante unos segundos.

YO: ¿Ana?

ANA: ¡Sí!

YO: ¡Claro que sí! Y ¿qué haces aquí? No es muy normal que en 1995 aparezca alguien de los 70.

ANA: Soy tu regalo.

YO: ??

ANA: Soy el regalo que te han hecho tus hijos, todos los animales del mundo. Han decidido que el mejor presente que podían hacerte era entregarte a la chica con la que te excitaste por primera vez, para que te desvirgase.

YO: Joder, ¡pues qué majos mis chavales! ¡Claro! ¡Por eso me sonrió ayer el cabrón de Farlopa! ¡Porque ya lo sabía!

Entonces mi perrito Farlopa entró en la habitación y apagó la luz con sus almohadillas. Y un caimán encendió una luz indirecta. Y un capibara puso un cd de música sexy en mi minicadena:


Un enjambre de abejas abrió la cama para que zumbáramos como ellas. Y un barbo me puso un condón con la boca. Y eso ya moló bastante por sí sólo, pero Ana reprendió al pez, me lo retiró y me llevó a la ducha, donde me bañó con delicadeza durante unos minutos para después meterse dentro conmigo, me dejó acariciarla y besarla mientras un montón de castores me jaleaban: ¡EH, EH, EH!. Me vine tan arriba gracias a su inestimable ayuda que la cogí en brazos y me la llevé a la cama. Esto era más o menos lo que había alrededor de nosotros mientras nos amábamos:

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Lejos de desconcentrarme, la visión de mis hijos me daba vigor y confianza. Lo que pasó allí pudo haber durado un minuto, dado el épico calentón que arrastraba durante la última media hora y durante los últimos 17 años, pero duró una semana o un año o una vida. Duró un cojón, en definitiva. Un placer intenso, sostenido, prolongado… con una fantasía hecha carne y con un montón de entrañables hijos de puta jaleándome, entregados a la causa de que su padre se lo pasara en grande. No quiero caer en detalles escabrosos y por eso no voy a revelar qué grupo de animales me limpió los restos de esperma o cuál de ellos se metió entero en mi ano para proporcionarme una pizca más de clímax, una bola extra de placer. Lo importante es que los muy cabrones, mis chavales, lo hicieron de tal manera que ni tan siquiera me sentí mal cuando Ella desapareció. Me hicieron tomar conciencia de la naturaleza finita del placer, enseñanza que me ha sido útil durante el resto de mi vida. Pero tenía claro que un regalo tan gocho no me iba a salir gratis. Estaba en deuda con ellos y tarde o temprano alguno de ellos se lo iba a querer cobrar. No esperaba que fuese tan pronto.

NUEVO ÁRBOL GENEALÓGICO I (¿Quién es papá?)

Pues era Mayo o así de 1995 o así y yo estaba sentado en un banco del parque leyendo cualquier mierda insufrible de adolescente pedante y engreído, el Marca creo. Había unos veinte gorriones alrededor de mí, porque me estaba comiendo un bocadillo de mortadela sevillana y estaban como locos a ver si pillaban las migas que se me iban cayendo. En una situación así, es difícil fijarse en un gorrión concreto, porque son todos casi idénticos y se mueven mucho y muy rápido, pero hubo uno que llamó mi atención. Era el más lento de todos, mientras los demás revoloteaban desquiciados y el que más el que menos siempre conseguía una miga, éste gorrión estaba muy tranquilo, como un poco al margen de toda esa histeria. Puede que ya hubiera comido antes y no tuviera hambre y estuviera ahí por el mero placer de estar con toda la peña. O puede que él estuviera muy por encima de esas frenéticas batallas, puede que fuera un gorrión capaz de dominar sus impulsos. O simplemente tenía alguna especie de retraso mental. O estaba pasando por un periodo complicado a nivel emocional. Mientras yo pensaba en todo esto y seguía observándole, él parecía ajeno a mí, parecía sumergido en su eterno presente, en su falta de conciencia. Pero no. Se paró en seco, aferrando sus patitas al asfalto, echó su cabeza hacia arriba y sí, me miro. Fijamente. Y yo, evidentemente, le miré a él, no podía hacer otra cosa. Estaba dándose entre nosotros la situación esta tan puta de “a ver quién es el mierda que retira antes la mirada”. Dios mío, yo era sólo un adolescente y un pájaro estaba entrando en mi mente, pisando fuerte, pisando fuerte. Ya era consciente en ese momento de que eso que me estaba pasando me iba a condicionar de alguna manera el resto de mi vida, sobre todo cuando el pájaro empezó a transmitirme información con la psique, telepatía de esa. Surgió un diálogo mental entre nosotros, este diálogo:

AVE
Hola.
YO
Hola, ¿qué hay?
AVE
Tú no sabes quién soy yo, ¿no?
YO
Pues pensaba que eras el gorrión nerd de la pandilla, pero ahora ya no sé que decirte telepáticamente, estoy un poco descolocado.
AVE
¿Descolocado? Pues ahora sí que lo vas a flipar en colores.
YO
Hombre, por la forma en la que te expresas diría telepáticamente que eres de Madrid.
AVE
No estoy hablando telepáticamente de eso, tontolaba. Escúchame telepáticamente y deja de decir telepáticamente esa clase de mongoladas.
YO
Te importa que dejemos de decir telepáticamente, telepáticamente.
AVE
Me da igual. ¿Sabes quién soy? Pues nada más y nada menos que tu hijo.
YO
¡Oiga usted! ¡Que yo no me he follado nunca a pájara alguna! ¡Soy virgen! ¿Qué vas a pedirme ahora?, una pensión, ¿verdad? Ahora os vais a poner a cantar todos “Adiós papá, consíguenos un poco de dinero más”.
AVE
¿Tú crees que me hace falta a mí dinero para algo? Tú eres bobo.
YO
Oye, ¡háblame con respeto que soy tu padre!
AVE
Ah muy bien, ahora para lo que te interesa lo soy, ¿no? No es que me agrade precisamente ser tu hijo, pero entre todos tus hijos he sido el encargado de revelártelo.
YO
¿Más todavía?
AVE
Sí, todos los animales del mundo son tus hijos. Todos. Con todos vas a poder hablar si quieres y su felicidad va a ser en gran parte responsabilidad tuya.
YO
¿Y la madre qué? Tocándose el higo, ¿no? Por cierto, ¿quién es?
AVE
Eso aún no te lo podemos revelar. Bueno, que me piro, que esta gente se quiere ir a otro parque. Ya sabes lo que hay, papá. A partir de ahora ten cuidado con pisar hormigas cuando camines por la calle, porque estarás matando a tus hijas. Chaito.

Mi hijo

Chaito. La madre que me parió. Con lo que me cuenta y se despide con un chaito. ¿Sería verdad lo que me había contado?. Me fui a casa bastante acojonado, la verdad. No lo he dicho, pero hacía sólo dos meses que había muerto mi madre. Quizá esto fuera producto del dolor por la pérdida y no fuera real. O quizá la mortadela estaba caducada. ¿Estaba loco? ¿Ya? ¿Tan pronto?. Es muy duro pensar eso, pero joder, era casi preferible a ser padre de todos los putos animales sobre la faz de la Tierra. Tenía 16 años, no estaba preparado para aguantar sobre mis hombros tamaña responsabilidad. No tenía por qué creerme lo que me había dicho telepáticamente un pájaro. Al menos no debía creérmelo ciegamente, sin cuestionármelo. Llegué a casa, me quité los zapatos y a la habitación entró mi perro Farlopa (el nombre se lo puso mi hermano el malo). Me sonrío y se fue. No dijo nada pero me lo dijo todo. Me eché a dormir, esperando que al dormirme me despertara y todo no hubiera sido más que un sueño del que poder reírme con mis amigos imaginarios. Cuándo desperté, la realidad que me encontré fue aún más loca que la que había dejado por la noche.

AMAR DUELE Y POR DETRÁS MÁS

Se las prometían muy felices Hitler y Jesucristo cuando decidieron irse al Ikea a comprarse una cama de 1.20 para dormir “bien juntitos”. Como toda parejita de recien casados que comienza un proyecto de vida en común, estaban muy ilusionados. La felicidad no tardó mucho en desaparecer. Hitler había estado aguántandose las ganas de follar, porque Jesús decía que quería llegar virgen al matrimonio, pero a pesar de eso tenía mucha fe en que la cosa funcionase. Lo que no se esperaba es que Jesús no se conformara con ser pasivo, ya que él era jodidamente activo y como le dijo un día a Hess: “Casarse con un hombre es normal, pero ya que te den por el culo es de maricones”. Siempre había oído por ahí lo de “Ama a Jesús” y claro, se había creado unas expectativas muy gochas. Un día le dijo a Goebbels: “Al hacerle el amor por el culo al hijo de Dios no siento casi nada, no hay la suficiente fricción, creo que me ha engañado y que no es virgen, tiene el ano cedido”. A lo que Goebbels replicó: “O tú la polla pequeña! Jajaja… ya en serio tron, no me seas, que te rayas, que te entra la parana y ya no hay quien te saque la idea, qué va a ser lo próximo, que es judío?”. Hitler se calmó algo después de esta afable charleta con su colegui, pero lo de la polla pequeña le empezó a preocupar y cada día se sentía más acomplejado. Se la medía, buscaba información sobre la media de pene en la raza aria y mientras tanto Jesucristo quería darle por el bulla. Su virilidad estaba sólo regular.

Jesús tenía un nuevo mejor amigo: el frigorífico. No le gustaba estar en casa todo el día y se aburría, por lo que se puso a comer como un cerdo y gano muchísimo peso. Él, que siempre había estado hecho un figurín, y si no miradle en la cruz, que está delgao pero fibroso. Pues ahora se le estaba poniendo un culo de cubana que válgame. Y además de verse feo en el espejo, se le agrió el carácter, un humor de perros, a la mínima que Hitler le replicaba en algo, se ponía histérica, en plan loca menopáusica, con moño y todo también porque en casa no le gustaba llevar la melenaza suelta. Y además a Hitler se le había ido mucho la boca con lo de que le iba a mantener y en esa casa no entraba ni un jornal. Estaban tirando de la herencia que había dejado a Jesús su padre, pero claro eso no iba a durar toda la vida y más si estaba todo el día en el bar con los amigotes. Y que no conseguía trabajo decía el Hitler, que lo intentaba pero nada y le decía Jesús: “Qué vas a conseguir con las pintacas de macarra que me llevas y el curriculum que tienes, falséalo como hace todo el mundo, que no te veo ni picardía ni iniciativa, con lo que tú has sido”. Y Hitler con la autoestima cada vez más tocada. Así que últimamente estaban ya durmiendo en camas separadas. Jesús dormía en la de 1.20 y Hitler en el sofa-cama que tenían para los huéspedes. Aunque sólo se había quedado Benedicto XVI una vez, que era colega de los dos, y con razón dijo que se le clavaban todos los muelles en la espalda.

Pero ya la relación se acabó de joder el domingo pasado. Hitler se había ido al cine con la pandi a ver “Lo imposible” y Jesús no quiso ir, dijo que prefería quedarse en casa tranquilamente viendo “Amar en tiempos revueltos”. Esto levantó las sospechas de Hitler, que sabía que Jesús quería ver esa peli, que le habían dicho todas sus amigas que llorabas un montón y con lo drama queen que era él , le extrañaba que se la perdiese. Así que volvió a casa antes y allí se encontró tol pastel. Estaba Jesús con el culo en pompa y yo detrás, dándole lo suyo y lo del vecino. Hitler se puso a gritar así en modo mitín y yo me fui cagando leches (esto lo digo como una broma privada que me hago a mí mismo porque Jesús me había dado por el culo a mí antes y el muy cabronazo se me corrió dentro). Cuando pasé al lado de Hitler y como Jesús me había contado toda la historia, tuve un momento de humanidad y le dije: “No aprieta mucho, no es un problema solo tuyo”, me miró mal, pero yo noté que se había quedado algo más tranquilo con mi mentira.

MECAFILIA ¿Y POR QUÉ NO? (Amour Fou)

Ya eran las 12 de la noche, así que ya era un nuevo día. Un día único porque era el día de mi trigésimo cumpleaños. Decidí celebrarlo a lo grande y recibir mi entrada a la cuarta década de mi “afortunada” vida con una fiesta de las que se hacen fuertes en la memoria. Invitados: Lata de cocido madrileño (familiar), botella de vino tinto (barato) y un servidor (cocido por partida doble). “No nos hace falta  nadie más, lo vamos a pasar estupendamente los tres” les dije a mis acompañantes, que mostraron su entusiasmo, totalmente ajenos a su inminente muerte. No quise pecar de psicópata y regodearme en su sufrimiento, gritaron un poco al principio, pero su agonía no duró más de 10 minutos. Sin embargo, su venganza fue mucho más larga. Me dormí casi en el mismo instante en el que di el último sorbo a la botella y mis dos invitados se confabularon para convertir mi estómago en un volcán y mi psique en un arrabal del infierno.

Para un hipocondríaco como yo, el infierno es algo parecido a un hospital y a uno de ellos fui a parar en el sueño de aquella noche. No estaba en calidad de paciente, sino como enfermero en mi primer día de trabajo. El Horror. Estaba en una sala de espera y de pronto recordaba que me habían avisado de que llevara mi propia ropa, que no tenían uniformes ni batas para prestarme. Entonces yo buscaba en mi mochila y sólo había una camiseta hawaiana y un tanga de mujer. Un viejo color verde que estaba o aparecía a mi lado me clavaba en la cara sus ojos color pene y me decía: “Puedes trabajar así, muchacho” y yo decía “No quiero señor” Y él decía: “Vas a trabajar así, muchacho” Y me lo decía con tal determinación que entonces ya no estaba en la sala de espera, sino en un vestuario cambiándome. Me vi en el espejo con el tanga y la camisa hawaiana y no quería salir, por lo que recurrí a mi viejo truco de los sueños: subirme la tensión a voluntad para librarme de situaciones comprometidas. Conseguí la nada despreciable presión arterial de 21-10 (mi cumpleaños). Vinieron a buscarme 50 personas que hablaban al unísono con una sola voz, y me dijeron que la parte buena de este asunto es que no estaba en condiciones de trabajar y que la parte mala de este asunto es que me iba a quedar ingresado como paciente porque estaba al borde del infarto. Les intentaba convencer de que se trataba de mi viejo truco de fingir la tensión y decían que eso era absolutamente imposible incluso en sueños. Entonces me llevaban a una sala tan grande como un continente y me colocaban en una cama vertical con forma de cruz, y me ataban con correas para que no me escapara. Éramos muchos en esa tesitura, crucificados por la sanidad pública, se oían rumores de que era una estrategia del sistema para acabar privatizándolo todo. Mi compañero de al lado, sólo repetía una eterna letanía: “Llevo viniendo desde el 87 y aquí no hay más que puertas. Puertas que no llevan a ninguna parte”. Yo no veía ninguna puerta en ninguna parte. Y sin duda ese hombre no llevaba viniendo a ese lugar desde ningún año, porque no estaba allí por voluntad propia. ¿O sí?. “¡SÍ!” me gritaron de repente los 50 en una voz. Apareció de nuevo el viejo color verde y me dijo con una voz color culo: “Tú eres el único que no ve las puertas. Eres el único que no sabe irse”. Así que yo era el único que estaba loco y los demás estaban bien, yo era el único equivocado y los demás eran gente de puta madre. Todo desaparecía de golpe. Horror vacui.

Suena el despertador. Me desperté arropado únicamente por mi sudor frío, jodido porque mis primeras horas de la treintena hubieran sido tan rematadamente feas, pero con una sensación de infinita gratitud hacia mi despertador. Una hermosa sensación, más intensa que cualquier otra que hubiera sentido jamás por ningún ser vivo. Algo tendría que ver que me hubiera sacado de la peor pesadilla de los últimos dos días, pero me preguntaba cómo no había reparado antes en  un  aparato tan lleno de belleza. Era un despertador de los de toda la vida, no uno de estos cachivaches digitales carentes de encanto. Me fui a trabajar pensando en él. En el autobús lo recordé tal y como era.

Rojo, redondo, de un tamaño medio grande, manecillas full of grace, dos impecables campanas en lo alto de la cabeza y unas patitas que le hacían tener siempre los pies en el suelo, todo lo contrario que yo… al igual que esa exactitud, esa precisión tan suya que se contraponía a mi naturaleza caótica… más de 10 años en mi casa y nunca le había dado cuerda, nunca le había cambiado la pila. ¿Tenía pila? Puede que funcionara solo (qué miedo), puede que estuviera esperando su momento, que estuviera agazapado aguardando a que reparara por fin en él, que descubriera que él era lo que podría completarme y complementarme. Ya estaba en el trabajo mientras estos pensamientos surcaban mi enorme mendrugo y oí a un compañero de trabajo decirle a otro: “He encontrado a mi media naranja”.  Como si fuera algo relacionado con el amor o el sexo. ¿Qué quería decir exactamente la gente con eso? Puede que fuera una forma de llamar a la pareja ideal pero ¿y si alguien, por ejemplo mi compañero, lo hubiera dicho alguna vez de forma literal? Quizá mi compañero, en la intimidad de su dormitorio, copulaba con un cítrico mutilado. Si el podía tener su “media naranja” ¿por qué no yo “mi medio despertador”? ¿O era despertadora? Porque yo no soy gay, eso quiero que quede muy clarito, que yo nací en los 70 y mi generación todavía arrastra complejos. Miré en internet y vi que en lo que me estaba convirtiendo tenía nombre. ¿Era un degenerado? No, era un mecáfilo. ¿Eres mecáfilo? Pues sí, señor. ¿Eres gay? ¡Maricón lo será tu padre!  El asunto es que me sentía tan rabiosamente atraído por él, que quizá es porque fuera ella. Mi preciosa despertadora…  Dora… Ya tenía nombre, podría parecer un nombre ridículo, pero… estaba enamorado… podéis pensar que se lo puse yo y es mi culpa, pero sólo yo sé que fue Dios quien me lo susurró al oído.

Se acababa mi jornada laboral y debía regresar a casa. La hora del ¿ansiado? reencuentro llegaba. Era una noche fría y yo tenía miedo, miedo de haberla idealizado durante el día, que fuera mucho menos la realidad que mis sueños de amour fou. La puta realidad es como una vecina cotilla que te observa por la mirilla y que, por mucho que quieras evitar, siempre sale a saludar (Yeahhhh!). Pero esta vez no. Crucé la puerta y ahí estaba Dora, tan radiante como la había recordado durante el día. Me acerqué a mi colección de vinilos y busque mi música atmosférica favorita (del tipo de música que hacen los negros gordos o feos que se saben muy sexys). abrí una botella de vino tinto (barato) y me bajé la bragueta (¡guarro!). Lo que pasó entre ambos bajo las sábanas esa noche, muchas otras noches, queda para nuestra intimidad. Solo diré que fueron las noches más felices de mi vida.  Sé que deseáis pornografía pero no voy a mancillar su recuerdo.

Porque Dora, lamentablemente, me dejó. Una semana después de haber iniciado nuestro tórrido romance, desapareció. Simplemente se esfumó, sin una explicación, sin una nota, sin un número de teléfono. Puede que ahora esté haciendo que otro hombre despierte de un mal sueño y ese hombre vea lo mismo que yo. Puede que ahora estén retozando juntos, que se esté pasando por la piedra a mi pequeña, que le esté haciendo el amor incluso mejor que yo. Puede que eso esté pasando ahora, pero solo le pido a Dios no llegar a enterarme jamás. Y sobre todo le pido no cruzarme nunca con ese hijo de mil padres, porque entonces ya puede decirle a Satán que me vaya haciendo un hueco en el infierno.

SUPER RETARDED DOG III (Amigos para siempre)

Así a lo tonto y como quien no quiere la cosa y sin más ni más, ya estábamos en 1992, el puto año más megaimportante de la hostia-historia de esta bendita patria. La gente lo flipaba con las olimpiadas y con la Expo, a mí lo que de verdad me hacía ilusión era que Madrid fuera la capital europea de la cultura, que parecía el hermano pobre de los acontecimientos, pero como yo era pequeño y no podía viajar, era la única oportunidad que tenía para presentar a Pipi en sociedad y que hiciera una demostración de las suyas con el mundo de testigo. ¿Acaso lo que hacía Pipi no era cultura? ¿No atraería al turismo? Estaba claro que podía interesarle a las autoridades, así que moví mis hilos, recurrí a mis contactos, a lo que vulgarmente se conoce en esta bendita patria como “enchufe”, un conocido de mi padre que era bedel en el ayuntamiento de Guarromán, provincia de Jaén, sin duda la persona más importante que conocía. Le llamé por teléfono
GAFAS QUE ME ESTAFAS: Hola, ¿puedo hablar con el bedel del ayuntamiento de Guarromán? Es la persona más importante que conozco.
BEDEL DE GUARROMÁN : Soy yo ¿Quién va?
GAFAS QUE ME ESTAFAS: ¿Quién va a dónde? ¿Yo?
BEDEL DE GUARROMÁN: ¿Quién e? ¿Qué cojones quies?
GAFAS QUE ME ESTAFAS: Soy hijo de Aurelio, el que hizo la mili con usted, que me dijo que se colocó usted en el ayuntamiento y era para pedirle un favor, ¿sabe usted quién es Superman?
BEDEL DE GUARROMÁN: ¿Qué? ¿Quién anda por ahí?
GAFAS QUE ME ESTAFAS: Pues yo tengo al Superman de los perros y quiero llevárselo para que se lo enseñe al alcalde de allí y luego al alcalde de Jaén y luego al alcalde de Andalucía, y luego al alcalde de la bendita patria España y luego al presidente del mundo.
OTRA PERSONA: Niño, deja de molestar, este hombre consiguió la oposición porque le daban más puntos por no tener raciocinio.
He dicho “bendita patria”ya tres veces porque así fue como una perra (mi Pipi) me enseñó a denominar a España, sobre todo cuando adoptaba la voz de Isabel Tocino. De tanto hablar como esta perra, a Pipi empezó a crecerle una melenita dorada la mar de mona.

Estaba guapa, me recordaba un poco a uno de los mitos eróticos de mi infancia, la versión zorrona de Olivia Newton John – Sandy en Grease, pero vamos, eso tampoco significa que se me pasara por la imaginación follármela, ya que las últimas palabras de mi abuelo ”el preso” en su lecho de muerte fueron: “Si te follas algo de otra especie procura que no sea demasiado pequeño, porque te vas a empeñar en que quepa y como al final quepa y la cosa explote, te va costar un buen disgusto por culpa de los fanáticos de la sociedad protectora de animales”. Aún así era obvio que estaba empezando a idealizar a esa perra, que cualquier cosa que me dijera iba a ser ley. Esta fue la única vez que no obedecí: “Tú me ves perfecta querido, pero no lo soy, disto mucho de ser zen, tengo un punto débil que te he ocultado, soy nerviosa y a ratos arisca ¡Aunque siempre genial! ¡Deja de comportarte como un tonto impresionable e idólatra!” La verdad es que estaba cambiando y yo no quería darme cuenta. Un día que estábamos paseando, sin mediar palabra, dio un salto y se me subió al hombro, me ordenó que me acercara a un coche, le hizo un puente, me ordenó que entrara en el asiento del copiloto y se puso a conducir. Era muy extraño ver conducir a un chihuahua, ¿Alguna vez habéis visto algo que es físicamente imposible que suceda? ¿No? Pues yo sí y os creéis que mola, pero no es así, no mola un cacho. Le pregunté que dónde íbamos y me dijo: “Vamos a Barcelona, mañana es la ceremonia de inauguración de las olimpiadas, ahí es donde me voy a presentar al mundo, no en la mierda de la capital europea de la cultura de Madrid”. Y nada, llegamos al estadio olímpico, nos infiltramos en la ceremonia como dos voluntarios más y mientras estábamos escuchando las últimas indicaciones de los jefazos de La Fura dels Baus, que, como están acostumbrados a la cosa rara, no les extrañó en absoluto nuestra presencia. Mientras nos adentrábamos en el estadio Pipi me confesó algo: “¿Sabes cuál es mi punto débil? No, porque no te lo he dicho, pues me pirra el Perico, la nieve, la farla, la cocaína ¿CAPICHI?” Ya comenzaba a extrañarme que se expresara como un idiota, no era la Pipi que había conocido.

Siguió decepcionándome: “Mira chaval, yo no soy de aquí, no me refiero de la bendita patria España, yo soy del planeta Fascio, que está ocho o nueve galaxias a mano derecha de Andrómeda. Allí somos todas rubias de bote, de Alianza Popular y muy yonkis. En nuestro planeta las montañas son de farlopa, los mares de LSD, los pájaros de éxtasis y los autobuses de heroína, pero somos unas ansiosas y se nos están acabando los recursos , por eso venimos a la Tierra. ¿Te acuerdas cuando en Super Retarded Dog I (La batalla de los panes y los penes) miraba a la nada y me daba cabezazos contra la pared?, pues es porque tenía un monazo que lo flipas”. Ya empezó la ceremonia, yo casi sollozaba, pero Pipi me obligó a guardar silencio entre amenazas veladas. Los de la Fura sacaron el cacharro ese moderno gigante y metálico que movía mucho las manos y los pies y un rayo cayó del cielo y lo detuvo todo. ¿Era el Dios del buen gusto? No, era una nave espacial y como decía, el tiempo se detuvo, sólo Pipi, la nave y yo podíamos movernos. Pipi me dijo: “Mi misión en la tierra ha acabado, he comprobado que la cocaína está mu rica y ahora vienen a sustituirme, te he cogido cariño gafotas, te echaré de menos”. Antes de que Pipi subiera, de la nave descendieron dos figuras femeninas y rubias de bote, cuyo rostro no reconocí. Pipi me las presentó : “ Ella es la comandante Cuca García de Vinuesa, todas las hembras de mi planeta son como ella. Él es el comandante Isabel San Sebastián, todos los machos en mi planeta son como él. Parece un poco una mujer según vuestros cánones, pero tiene más rabo que el Diablo. Su misión en la Tierra son dos: 1) Ponerse hasta las trancas de farlopa y 2) Evangelizar tu país de aquí a 1996 para que Aznar gane las elecciones a la tercera que al muy inútil le pasa como a Rajoy en el futuro, que se lo tienen que poner los putos sociatas a huevo. Me voy, échales una mano o te atormentaré por las noches”. Y la nave abdujo a Pipi y se piró y las otras dos putas se escondieron en la multitud como serpientes y el tiempo volvió a activarse y la ceremonia continúo y yo fui a mi casa en taxi, que lo pagó mi padre y mi padre me pegó una hostia cuando le explique lo que había pasado . Y Pipi me atormenta todas las noches desde entonces, porque soy de izquierdas.

SUPER RETARDED DOG II (Me abrazaría a un perro subnormal)

La demostración de Pipi había sido tan espectacular que mi vida no volvió a ser la misma. Las niñas, que hasta entonces no conocían mi nombre, ahora lo pronunciaban con lujuria. Los niños, me envidiaban y me temían, sobre todo cuando iba con Pipi… Lógico, nadie quiere que su pene decrezca. Pipi seguía demostrando ese superpoder, aunque ya sólo con los perros que se le acercaban con intenciones amatorias. Si el perrete en cuestión era de una raza muy pequeña, se lo aumentaba y si era de una raza muy grande, se lo reducía. Fue gracioso ver a la pequeña Pipi yaciendo en un lecho de césped con un mastín de lo más viril. También debía poseer el superpoder de la esterilidad, porque todos los días se ventilaba a dos o tres canes y jamás preñó. ¿Y yo qué hacía mientras? Pues mirar, a ver qué voy a hacer. ¿A quién no le gusta el porno? Yo aprendí a follar mirando a los perros. Y sigo convencido de que ellos lo hacen mejor que los humanos: Sus movimientos son más dinámicos, más sexys, más honestos si cabe. Y además no se besan porque no pueden o porque no quieren, así que se ahorran ese absurdo trámite.

Así que, en mi vida adulta, he intentado imitarles cada rara vez que he estado con una hembra. Imito su postura, su movimiento frenético de pelvis, sus gestos. Estoy seguro de que las chatis lo flipan y no están preparadas para soportar tanto placer, porque nunca he hecho el amor dos veces a la misma mujer. Volviendo a Pipi, yo estaba convencido de que debía tener algún poder secreto y que sólo era cuestión de tiempo que acabara con el hambre en el mundo o eliminara de todas las mujeres la necesidad fisiológica de defecar. Pero ella seguía con su actitud de perro retrasado, mirando al vacío con melancolía y pocas luces. Yo había aprendido a aceptarla tal y como era y a dejar que ella decidiera, así siempre salía todo mejor. Los únicos conflictos surgían con el repugnante hermano mayor de mi abuela, conocido vulgarmente en la familia como “El Tío Busagre”. Este ser, además de odiar a los perros, venía a casa todos los martes a ponerse como un cerdo a zampar a costa de mis padres, y todo por pura racanería, porque tenía más de 50 millones de pesetas en el banco, que un día mi padre le vio la cartilla. A pesar de esta fortuna, el Tío Busagre mezclaba el fairy con agua. El último producto de limpieza que había comprado era preconstitucional. Un martes de esos me pidió un vaso de coca-cola.
TÍO BUSAGRE: Tú niño, tráeme un vaso de coca-cola, que he visto que tenéis en la nevera.
GAFAS QUE ME ESTAFAS: De acuerdo, Tío Busagre
TÍO BUSAGRE: ¿Qué me has llamado?
GAFAS QUE ME ESTAFAS: Tío Busagre, es como te llama mi padre.
TÍO BUSAGRE: ¿Ah sí? Se va a enterar tu padre…
Le traigo la coca-cola.
TÍO BUSAGRE: ¿La has mezclado con agua?
GAFAS QUE ME ESTAFAS: Ehhh… no.
TÍO BUSAGRE: ¿¡ESTÁS LOCO!? ¡¿QUIERES ARRUINAR A TU FAMILIA!?
GAFAS QUE ME ESTAFAS: Pues aquí nos la bebemos así, está más rica.
TÍO BUSAGRE: Así os va, que no tenéis un duro…
GAFAS QUE ME ESTAFAS: Pues mi padre dice que te vas a morir con todo el dinero en el banco y que eres gilipolllas porque no lo has disfrutado y lo vamos a heredar nosotros.
TÍO BUSAGRE: ¿Ah sí? ¿Eso dice tu padre? ¿Y qué más dice?
Y la voz que dobla a Meryl Streep dijo a nuestra espalda:
VOZ QUE DOBLA A MERYL STREEP: Dice que hueles mal.
Nos dimos la vuelta y ahí estaba Pipi, esperando una respuesta. Yo acababa de ver “Memorias de África” y reconocí la voz de inmediato, pero no era el momento de hablar de eso. El Tío Busagre sólo vio que un perro le estaba hablando e intentó hacerse el duro, pero muy tranquilo no estaba.
TÍO BUSAGRE: Perdona perrita, ¿Me lo puedes repetir?
PIPI: Sí, sin ningún problema: El padre de este niño dice que hueles mal y todos estamos de acuerdo, especialmente yo, que, como canis lupus familiaris que soy, tengo de 200 a 300 millones de células olfativas. Así que no estaría de más que, por respeto a los demás, dejarás de mezclar con agua, al menos, el gel.
TÍO BUSAGRE: ¿Y va a venir a mí una perra de mierda a decirme lo que tengo que hacer con mi vida?
PIPI: Tú lo has dicho patán. Vas a hacer lo que yo te ordene.
Y el Tío Busagre se levantó del sofá, se metió en la ducha y se lavó con gel sin mezclar con agua, se bebió un vaso de coca-cola sin mezclar con agua y lavó el vaso con un fairy más puro que la cocaína que mascan en Perú. Se acercó a nosotros y dijo:
TÍO BUSAGRE: Nunca más voy a venir a gorronear y voy a disfrutar mucho más de la vida. He aprendido la lección y te pido disculpas sobrino, eres un niño maravilloso.
Tío Busagre se fue. Jamás volvimos a verle. A nadie le importó. Yo me quedé mirando a Pipi con cierta reprobación.
PIPI: ¿Qué?
GAFAS QUE ME ESTAFAS: Joder Pipi, resulta que hablas y no me habías dicho nada. Además doblas a Meryl Streep, es muy fuerte.
PIPI: Jajajaja
GAFAS QUE ME ESTAFAS: ¡No te rías vale! Acojona un poco ver a un perro reírse, puede que me traumatice en el futuro…
PIPI: Es que no doblo a Meryl Streep, lo que ocurre es que puedo adoptar bastantes voces, pero todas de mujeres rubias famosas de mediana edad.
Y esto último ya lo dijo con la voz de Julia Otero.
GAFAS QUE ME ESTAFAS: Joder, Pipi, eso es una movida muy tocha, pero lo es aún más el que puedas hacer que la gente haga lo que les ordenes ¡Podemos acabar con el hambre en el mundo si aleccionamos a los principales mandatarios mundiales!
PIPI: Joder, eres un poco repipi y un poco ñoño, niño… ¿No prefieres ligarte a las Mamachicho?
GAFAS QUE ME ESTAFAS: Ummm, ¿también puedes hacer eso? ¿Y qué más puedes hacer?
PIPI: Algunas cosas más, pero no las sabrás hasta el tercer y último post de SUPER RETARDED DOG.
GAFAS QUE ME ESTAFAS: Joder, pues vaya mierda, no sé si podré soportarlo.